EL DUENDE Y EL GALLITO - CUENTOS DE DUENDES


EL DUENDE Y EL GALLITO

Los duendes no conocían América, por eso cuando Sofía -la gran hada- despidió a Fito, el duende bueno de los nórdicos, como jefe de la expedición que llegaría al Nuevo Mundo, fue muy enfática en advertirle: “Deberás poblar esas tierras para defender las plantas y animalitos ante el avance de los codiciosos y aventureros. Tú sabes qué medidas tomar si les hacen daño”.
Tras una larga travesía el duende llegó a América, quedando embelesado por su belleza. Como no podían verlo, sedaba tiempo para estudiar su vasto ecosistema. Así, hasta que el canto triste de un ave extraña para él lo despertó de sus sueños: “¡Diosa de la Tierra ayúdanos nuestras vidas peligran.”, clamaba, mientras que unos europeos acababan de secuestrarla.
Fito, evocando su misión, ingresó con sigilo a la canasta donde colocaron al ave, observando que habían otras especies capturadas. Quien había lanzado su canto triste era un príncipe de aquel país: “Soy el gallito de las rocas -dijo- y siento pena porque mis hermanos correrán grave peligro de extinción”.
El duende se acercó al hermoso gallito y le tendió su mano solidaria.
Invocando a hadas y elfos Fito pudo hablar con Yapis, el otorongo, rey de la Amazonia, y acordaron un eficaz proyecto: tras liberar al gallito ya sus hermanos, Yapis se convirtió en un ser fabuloso que hizo huir a los invasores, tejiendo alrededor de su palacio un follaje inaccesible.
Así, la selva -con su flora y fauna- pudo salvarse, naciendo siglos después las Reservas Naturales. Y todos fueron muy felices.
FIN

Fernando Grados L.
Fuente: ColecciónAmiguitos

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