CASTIGO DEL YUCAL


CASTIGO DEL YUCAL

El Sol había visitado las tierras yungas, ahora Lima, y de tanto subir y bajar cerros se sintió cansado. Bebió el agua pura de los arroyos y después quiso comer algo.
Muy cerca de él vio un yucal de dorados frutos. Extendió una de sus manos para coger uno, cuando el yucal al verlo lleno de polvo creyó que era un mendigo y no quiso que lo tocara. Hizo que sus frutos se desprendieran de sus ramas y se metieran en la tierra, dándole a entender su negativa en servirle de alimento.
El Sol le reprochó su egoísmo. "Planta que no quisiste saciar el hambre de tu dios, de ahora en adelante nunca serás alimento celeste. Los hombres y los animales te consumirán y tú vivirás para una sola cosecha porque tendrás como raíz tu propio fruto".

Fuente: megaEditores.

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