LAS MINERAS - CUENTOS INFANTILES


LAS MINERAS

Esta historia sucedió en un pueblito de nuestro país. Allí vivían unas pequeñas y alargadas lombrices que se creían mineras y trabajaban todo el día en su enorme mina, o mejor dicho, en el suelo.
No buscaban minerales, ni mucho menos piedras preciosas. Sólo se contentaban con airear la negra tierra mediante la construcción de túneles larguísimos, por donde pasaba el aire.
Estaban convencidas que su labor era fundamental para los campos, pues de esta manera mejoraba la calidad de las frutas y verduras sembradas.
Un día, la ingeniera de la obra decidió cambiar el lugar donde debían excavar. Pero las otras lombrices no estaban de acuerdo. A este lugar no lo vamos a cambiar, es horrible -dijo una lombriz minera.
-Les digo que sí -insistía la ingeniera-; si todos trabajamos se convertirá en el mejor lugar para sembrar.
-¡Está loca! -dijo una obrera.
Y se marcharon dejándola sola. Pero la ingeniera comenzó a trabajar, era una tarea ardua y peligrosa. Debía excavar, fijar paredes y techos para evitar derrumbamientos y eliminar el excedente de tierra hacia fuera.
Por la noche se acostaba totalmente agotada, no podía pegar ni un ojo debido a los dolores que tenía en todos los anillos musculares de su cuerpecito. A veces pensaba que no iba a poder cumplir su sueño porque sus compañeras la abandonaron sin siquiera intentarlo.
Durante un año trabajó sola sin descanso hasta que sucedió el milagro.
Una joven pareja compró unos lotes.
¡Justo ésos! Los que ella había preparado con tanto esmero.
Al poco tiempo la joven pareja sembró tomates, zanahorias y rabanitos. Luego de un corto periodo comenzaron a recoger sus frutos. Asombrados por el tamaño y el riquísimo sabor de estas verduras empezaron a venderlas y obtuvieron muy buenas ganancias.
Al ver esto las mineras, las lombrices que no quisieron ayudar a la ingeniera, se arrepintieron y fueron a pedirle disculpas.
-Tenías razón -dijo una lombriz minera. -Discúlpanos -expresó otra- a su jefa; vinimos a ayudarte si nos dejas.
La lombriz ingeniera, al escuchar estas palabras, se puso muy feliz y comenzó a darles indicaciones a sus compañeras. Todas trabajan felices.

Fuente: megaEditores

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