POEMA - DESPEDIDA AL MAESTRO


DESPEDIDA AL MAESTRO

Permite, por favor, por vez primera,
que mi pequeña voz se alce a tu altura,
que se acerque hasta ti mi primavera
y te ofrezca la flor de su ternura
.
Permite que mi afecto hasta tu pecho
se levante y se junte a tu latido,
que un instante de tu hondo y largo trecho
se convierta en solaz a mi gemido.

Tú me acogiste cuando inciertos trazos
hacía con mi mano temblorosa
y me enseñaste que el honor existe,
que el hombre honrado eleva su conciencia,
que el deber es el norte del soldado,
que mi patria es hermosa y que mi madre
es el arcángel que mi vida asiste.

Tú me hablaste de Dios, tú me enseñaste
su infinita bondad, su omnipotencia.
A ti me acostumbré cada mañana.
A ti me acostumbré, y tu figura,
tus pasos Y tu voz, tu amplia sonrisa
y el blanco polvo de la blanca tiza,
lograron el clarear de mi ignorancia.

A ti me acostumbré y, sin embargo, ahora
me dicen que te vas y no lo entiendo.
No puedo comprender por qué motivo
es que vas a dejarnos con tu ausencia,
no puedo comprender cómo es posible
que nos falten tu luz y tu presencia.

¿Es que ya no vendrás? ¿No podré verte?
¿Ya no estarás en el querido patio
vigilándonos silenciosamente?
¿O en aquella aula nuestra dónde acaso
un día corregiste mi imprudencia?
Si acaso te falté, quiero que sepas,
que no fue mi intención el ofenderte
y hoy te pido perdón por esos años
traviesos de mi infancia.

Yo te pregunto ahora ¿es preciso marchar?
¿Es que acaso no quieres
ya escuchar el clamor de la campana,
de la vieja campana que te llama
y esparce su dolor y su impotencia?

Si es preciso marchar mi pena acallo
y acallo mi dolor para pedirte
que nunca nos olvides y en tu pecho
nos tengas siempre un sitio señalado.

Si es preciso marchar deja decirte
con mi más clara voz y estoico acento
los versos que una vez aprendí y que hoy esparzo
al aleteo suave de los vientos:
¡Salud noble maestro de mi escuela

que hoy dejas el cuartel de la enseñanza!
¡Salud noble soldado de la ciencia
que no anheló el poder, tierna semblanza!

Tu labor de enseñar bendita siempre
se acabó para el aula, sin embargo,
te reclama hoy la escuela de la vida
para ponerte siempre como ejemplo
de la dulce lección que no se olvida.
Dina Amada Sánchez Baca

1 comentario:

  1. FELICIDADES, HERMOSO POEMA, TUS VERSOS ENTRAN EN LO MAS PROFUNDO DEL ALMA DEL MAESTRO JUBILADO Y DE SUS ALUMNOS

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