POEMA DE LA AWICHA


LA AWICHA

Dulces panecillos
prepara la awicha
para los nietecillos
que no se despegan
del cálido fogón.

Las brasas del patio
encendieron
finos rescoldos.
Los ojos de la awicha
son un incendio.

Y llega muy agitado
el vientecillo
paseandero
y acierta la puertuca
y pelea con el humo.

Llega la luna,
acierta la puertuca
y calma la trifulca
con reprimendas
de plata.
Entre humo,
rescoldos y luna
los panecillos de la awicha doran.
Rosa Amelia Arocutipa Quispe

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