POEMA DE MADRE DE DIOS


MADRE DE DIOS

Préstame un peque-peque
para navegar
por tus "carreteras" de agua
y perderme en la espesura.

Me encantan
tus cañones, cochas y muyunas,
tus aguajales y chupaderos.

No me niegues
la dicha de volver
a tu parque Nacional del Manu,
quiero admirar
otra vez
las maravillas de tu fauna
y los prodigios de tu flora.

Una vez refrescado en tus ríos,
a la sombra dé las palmeras,
cantaré mi canto a solas
por la nostalgia de tus ciudades perdidas
por la historia de tus misioneros muertos,
por la tragedia de tus nativos olvidados
y la belleza de tus paisajes naturales.

Al fin,
quizá un martes o viernes
bebiendo el exótico ayahuasca
pueda curar mis dolores
y vaticinar mi futuro.
Hermógenes Rojas Sulca

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