CUENTO DE FINALES FELICES


FINALES FELICES

Un día Perico Picolisto fue al cine a ver una película, pero llegó un poco tarde, justo cuando la taquillera vendía la última entrada a un niño humilde. Al verse sin entrada, Perico se enojó muchísimo y come a exigirle al niño que le diera su entrada.
-¿Por qué voy a darte mi entrada? He llegado antes que tú y la he pagado -dijo el niño.
-Pues, ¡porque soy rico y tú eres pobre!, ¿lo ves? -contestó Perico.
Entonces apareció un señor muy distinguido, que se acercó a Perico Picolisto y le ofreció una entrada diciendo:
-Por supuesto, niño. Tú tienes que ver esta película.
Entonces, Perico entró al cine. Pero en cuanto se sentó, se sintió transportado a la pantalla y se convirtió en un personaje más, protagonista de muchas historias.
Perico Picolisto empezaba con muchísima mala suerte: unas veces, sus padres desaparecían, otras su casa se quemaba y perdían todo su dinero o le tocaba trabajar desde niño para ayudar a criar a un montón de hermanos.
Por ello, él se esforzaba mucho por salir adelante. Pero, todas las historias acababan con un final feliz, cuando un misterioso personaje, rico y sabio le ayudaba a cumplir sus sueños. Cuando terminó la película, Perico pensó que él siempre había sido de aquéllos que teniendo suerte nunca ayudaban a crear finales felices.
Se sintió tan mal, que estuvo llorando en su silla...
Finalmente, sonrió y salió del cine casi bailando. Había decidido que en adelante, ¡sería creador de finales felices!
Pedro Pablo Sacristán

Fuente: MegaEditores S.A.C

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