EL LIBRO DE LA SELVA - SIN ENTENDERLO


SIN ENTENDERLO

Mowgli no hizo caso a esos signos de hostilidad.
Tenía demasiada hambre. Siguió y halló abierta la entrada del pueblo.
-¡Vaya -dijo-, aquí también temen a los habitantes de la Selva!
Se sentó junto a la entrada. Vio venir a un hombre y le hizo saber con la boca abierta que tenía hambre.
El hombre lo miró. Salió corriendo la calle de la aldea y llamó a gritos alsacerdote, quien apareció apenas escuchó su nombre; acercándose donde se encontraba Mowgli.
Y con el religioso se llegaron a juntar unas cien personas.
Todas gritaban, alargando sus manos y señalando al niño.

Continua... 
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada