EL ROSQUITA - RESUMEN - OSWALDO REYNOSO


EL ROSQUITA

Gorrito encarnado. Cabello negro alborotado en la frente. Ojos niños y tristes, su edad: dieciséis años, pese a que el sueña con ser adulto, ahora mismo. Urgentemente.
Sabe que los adultos, pueden trajinar, sin miedo, por lugares prohibidos; sabe que los adultos pueden entrar en una cantina, al cine a ver películas impropias, llevar a su enamorada al parque de la reserva; en fin, sabe que un adulto es un ser libre. El rosquita es cliente de billares, de cantinas. Pero es también cliente de comisarías.
Por eso, para que el patrullero no se lo cargue, tiene que poner cara de “maldito” de hombre “corrido” torcer los ojos, fumar como vicioso, hablar groserías. Pero todo en nada. Hay algo que lo denuncia como menor de edad.
Un amigo de rosquita me contó el otro día que este es bien niño. Así, cuando se trompea y le pegan no puede contener el llanto. Entonces entre lágrimas, explica: “Lloro no porque me duele. Lloro de cólera: soy enfermo del hígado”. Cuando enamora es palomilla y atrevido. A él le gustan las chiquitas.
Una tarde se encontró con Margarita y le dijo: “¡Ay corazón de pepipalta!”.
Margarita lo mandó a pasear. El Rosquita enfurecido, contestó: “Tu boca es parecida a la de esas”. Y Margarita le gritó: "Calla, calla, angelito". Sus amigos le gritaban: "Hasta Margarita te hace llorar". Rosquita, lo han visto gorreando el tranvía, y cada vez que venía el cobrador lo saludabas, palomilla. Cada cuadra un chiste y un repertorio inacabable de piropos.
Te he visto también jugar fútbol en la calle de tu Quinta. Y te he visto también pasear con tu muchacha, con tu gila, Rosquita.
Pero también a pesar tus gracias, de tu risa y palomillada eres triste.
Comprendes que un muchacho como tú puede perderse. Ahí no está el Príncipe de ladrón. Está llevando mala vida, bohemio, jaranero. Pero tú quieres ser bueno: lo sé. Si en algo has fallado ha sido por tu familia, pobre y destruida; por tu barrio, que es todo un infierno. Por esa tentación que te devora.
El dinero. Sobre todo el dinero, que hay que conseguirlo como sea. Pero se que eres bueno y que algún día encontrarás un corazón a la altura de tu inocencia.

Autor: Oswaldo Reynoso
Fuente: Cuentos Peruanos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada