EL LIBRO DE LA SELVA - HAMBRE OFIDIO


HAMBRE OFIDIO
-Déjenme que los acompañe -les rogó Kaa-.
A ustedes les basta con dar un zarpazo; yo, en cambio, tengo que esperar días enteros en alguna senda del bosque. O subir a los árboles por la noche para sorprender a algún mono poco avispado. ¡Ssshs! Y debo tener cuidado con las ramas podridas.
-Es posible que sea por tu peso -le dijo
-No me falta longitud -contestó Kaa, orgullosa-, pero pienso que la culpa es del tierno ramaje. En mi última cacería estuve a punto de caerme, produciendo tal ruido que los monos se despertaron y comenzaron a insultarme.Continua...
Rudyard Kipling
Fuente: Colección Amiguitos

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