UNA AVENTURA EN LA MINA - CUENTOS INFANTILES


UNA AVENTURA EN LA MINA
Laura, Luis y Juan eran tres hermanos que vivían en Las Peñas, un pequeño pueblo perdido en la sierra. Aquélla era una tarde muy especial: iban a preparar todo lo necesario para el campamento del próximo fin de semana.
- Mamá, vamos al bosque a recoger leña para hacer la fogata.
- Está bien, pero no se alejen mucho.
Parece que va a llover.
Los tres niños fueron a un bosque que había a la salida del pueblo. Tan distraídos iban buscando leña que, sin darse cuenta, fueron alejándose cada vez más. De pronto, empezó a llover.
- Vamos a refugiamos en algún sitio - dijo Laura- . Si se moja la leña que hemos recogido, no la podremos encender y nos quedaremos sin fogata.
¡Miren, allí hay una cueva! - dijo Luis-.
Esperaremos dentro a que pare de llover
Lo que a Luis le pareció una cueva era en realidad la entrada a una vieja mina que llevaba muchos años abandonada.
Los tres niños se refugiaron en la boca de la mina. Mientras contemplaban como llovía, Luis cogió un palito y empezó a escarbar distraídamente en la tierra hasta que tropezó con un objeto duro.
- ¡Miren qué piedra tan bonita! - exclamó Luis.
-¡Y cómo brilla! – añadió Laura-.
Podríamos ponerla de adorno en nuestra casa.
-¡Miren, aquí hay otra! -dijo Juan-. Y allí hay otra más.
Los tres niños fueron penetrando en el interior de la mina. Aquello estaba muy oscuro, pero, por fortuna, Luis llevaba, como siempre, una linterna.
Conforme caminaban, iban encontrando más piedras brillantes. Los niños no sabían que eran piedras preciosas.
- Ya tenemos muchas piedras - dijo Juan-.
Volvamos a ver si ha dejado de llover. Debe de ser muy tarde.
Laura, Luis y Juan iniciaron el camino de regreso, pero no pudieron encontrar la salida de la mina. Se habían perdido.
Sin duda habían tomado un camino equivocado. Todo estaba silencioso, y los tres niños empezaron a sentir miedo. ¿Tendrían que pasar allí la noche? ¿Vendría alguien a buscarlos? ¿Qué pensarían sus padres?
De pronto, el final de la galería se iluminó con el resplandor de una luz maravillosa
Mira, Luis, allí hay luz -gritó Laura.
-¡Vamos, corran! --ordenó Luis-. ¡Por allí debe estar la salida!
Y los tres niños echaron a correr por la galería hasta alcanzar la salida de la mina.
En el cielo brillaba la luna dejando una larga estela de luz. La luz de la luna les había indicado el camino; gracias a ella, Laura, Luis y Juan pasaron esa noche en su casa.
Anónimo

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