UN MONTONERO - RESUMEN - TRADICIONES DE RICARDO PALMA

UN MONTONERO
La batalla de Huamachuco, último y heroico esfuerzo de patriotismo peruano, se libró ello de julio de 1883. Poco más de dos mil peruanos, a órdenes de Cáceres -con pocas armas y municiones, y sin bayonetas- emprendieron ataque contra la división del chileno Gorostiaga.
Fuerza que sufrió situación aflictiva, con una derrota que se habría consumado si les hubiéramos opuesto bayonetas La hecatombe fue horrible, con repase de heridos y mil doscientos muertos ante ciento sesenta de ellos.
Chile pudiera considerar esta batalla como una de sus mejores victorias, si el mismo Gorostiaga no la hubiera rebajado al fusilar a Emilio Luna, Florencio Portugal y otros jefes; calificándolos como “montoneros” y no como soldados. Necesitaba disculpar su ferocidad, su sed de sangre, vengándose por haberse visto casi en derrota.
El 14 de julio, un soldado chileno oyó ligeros quejidos exhalados por un joven que yacía en la tierra.
- Acércate, -le dijo el caído- soy el coronelleoncio Prado: pon el cañón de tu rifle sobre mi frente, y dispara.
Sorprendido ante esa energía de espíritu, en una camilla condujo al herido hasta el cuartel de Huamachuco.
Prado tenía una pierna hecha astillas por un balazo. Cuando vio que ya se presentaban para fusilarlo pidió una taza de café y, volviéndose al oficial, le dijo:
- Pido gracia, y es que me permita mandar el fuego.
- No hay inconveniente -dijo el oficial chileno.
- ¡Calma! He hecho lo que he podido por mi patria y moriré contento -dijo al saber que no había capellán.
Pidió cuatro tiradores y les ordenó:
- Dos tirarán al corazón y dos a la cabeza: al concluir el café apuntarán, y al golpear con la cuchara se hará fuego.
Veía tranquilo agotarse el líquido, sabiendo que en el último sorbo iba la amargura.
Bebió, tocó con energía la cuchara y cuatro balas lo hicieron dormir el sueño eterno.
Fuente: Tradiciones De Ricardo Palma.

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