EL SOLDADITO DE PLOMO - Resumen

EL SOLDADITO DE PLOMO

Jorgito obtuvo buenas calificaciones escolares y recibió como premio una caja de juguetes con trenes, un arlequín, una danzarina y soldaditos de plomo.

Con tristeza, Jorgito se dio cuenta que a uno de sus soldados le faltaba una pierna, pero lo quiso más porque ello indicaba que la había perdido heroicamente en una batalla. Ya muy noche y cuando todos dormían, sonó el clarín de los juguetes y uno por uno empezaron a cobrar vida. El soldadito de plomo quiso estar más cerca de la muñeca danzarina que no paraba de sonreírle, pero el malvado arlequín negro se interpuso entre ellos tratando de evitar su cercanía. Y fue tanto su rencor que al abrir la ventana logró que un fuerte viento lanzara por los aires al soldadito que apenas si podía mantenerse con una sola pierna.
La danzarina sollozó y el arlequín se burló al ver que el soldadito caía en una charca y que un vagabundo lo alejaba en un endeble barco de papel. Pero, lejos de sentirse vencido, el valiente soldadito de plomo al percibir el llanto de su amada danzarina se armó de valor y blandiendo su espada, decidió enfrentar al malvado arlequín y a los que no querían verlos juntos.
El barquito de papel tomó el curso de una alcantarilla y en medio de la oscuridad, el soldadito pudo presentir la presencia del enemigo. Esta vez era una inmensa y voraz rata que trató de atacarlo, pero gracias a la hábil maniobra de nuestro héroe pudo alejarse de la orilla, al tiempo que el hambriento roedor le gritaba:
“¡Maldito soldado de plomo!, pero si yo no he podido acabar contigo, más allá te llevarás una amarga sorpresa. ¡De esta no sales vivo, soldadito mutilado, ja, ja, ja, ja...!”
No le hizo caso y siguió navegando en busca de su amada muñeca danzarina.
Pero la amenaza del roedor se hizo realidad: el barquito se dejó llevar por la corriente que anunciaba la presencia de un río. El barco naufragó, el soldadito se hundió muy profundo y allí un salmón se lo trago apuradamente. Ya dentro, una especie de sismo lo lanzó contra el espinazo del pez y quedó desmayado. Al despertar no podía creerlo: estaba en casa de Jorgito, adonde llegó pues el salmón había sido pescado para cenarlo. El soldadito corrió en busca de su amada danzarina. Se abrazaron felices e iban a casarse, pero el malvado arlequín atropelló al soldadito, enviándolo a las brasas de la chimenea. Sin pensarlo dos veces, la bella danzarina fue tras él y algo maravilloso ocurrió. El cielo los llamó y juntos se elevaron para ser felices durante toda su vida. Fin
MORALEJA: La envidia es propia de los inferiores
Hans Christian Andersen.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

esrte cuento me encanta sino qu no lo podia leer beran no tengo el cuento si no en internt

Anónimo dijo...

ola q tal este cuento esta bueno♦

Anónimo dijo...

el cuento chulo chulo

Anónimo dijo...

el cuento no esta bueno, esta super buenisimo

Anónimo dijo...

me encanta este cuento es buenísimo :* lovee

Anónimo dijo...

que guay el cuento señores y señoras :)

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