LEYENDA PERSA


LEYENDA PERSA

Astor, poderoso rey de Persia y de las grandes llanuras del Irán, cuyo sobrenombre era “El Sereno”, escuchó decir que el verdadero sabio debía conocer perfectamente la parte espiritual y la parte material de la vida.

Mandó llamar a los tres mas grandes sabios de Persia y les entregó a cada uno de ellos dos dinares, diciéndoles; “En este palacio hay tres salas iguales y vacías, cada uno de ustedes quedará encargado de llenar una de ellas, pero para esta tarea no podrán gastar más de los dinares”.

Los tres partieron a cumplir la misión que le había encomendado el caprichoso gobernante. Horas más tardes regresaron los tres sabios.

El rey, interesado por saber la solución del problema, le preguntó a un sabio cómo había resuelto dicha misión.

- Con los dos dinares que usted me dio, compré varios sacos de heno y la sala está completamente llena, del suelo al techo, como usted quería – Dijo el primero.
- ¡Muy bien! Exclamó el monarca, tu solución estuvo bien imaginada, conoces, según mi opinión, la parte material de la vida y podrás enfrentarte con éxito a los problemas que la vida te depare.
El segundo sabio, luego de saludar con reverencia al monarca, le manifestó: de los dos dinares que usted me dio, sólo gasté medio dinar, con ese dinero compré una vela y la encendí en la sala vacía. Ahora podrá usted majestad observar que la sala está llena de luz.

- ¡Bravo! Has tenido una solución excelente, la luz simboliza la parte espiritual de la vida. Tu espíritu se halla dispuesto a enfrentarse con todos los problemas de la existencia, desde el punto de vista espiritual exclamó el rey.
Por último, le tocó el turno al tercer sabio y le dijo:
- La sala que me diste no estaba completamente vacía, ya que estaba llena de aire y de oscuridad, y por ese motivo tomé un puñado de heno en mis manos y lo que quemé con la vela de la segunda sala y con la humareda que había llené íntegramente toda la sala y conservo los dos dinares que me dio.
- ¡Extraordinario! – Exclamó el rey Astor – Eres el más grande sabio de Persia y tal vez del mundo ya que has sabido unir con habilidad lo material y lo espiritual para obtener la perfección.

Fragmento de “El Hombre que Calculaba” Malba Tahan.

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