LA HIJA DEL POBRE

Si eres inteligente tendrás mucho amor a tú alrededor y lo conservarás para siempre.
LA HIJA DEL POBRE
Una pareja de esposos tenían muchos hijos, a quienes no podían alimentar convenientemente.
El hombre, a pesar de trabajar desde que salía el sol hasta el anochecer, ganaba muy poco. Cuando regresaba a su hogar le recibían sus hijos ansiosos, esperanzados en que traiga algo de comer. Al no poder satisfacer el deseo de sus hijos, se llenaba de profunda depresión y tristeza.
El humilde hombre trabajaba la tierra de un hacendado que tenía extensos terrenos en numerosos pueblos. El rico señor, viendo la honradez y el sacrificio de su trabajador se apiado de é1 y le dijo: "Veo que trabajas la tierra sin ningún provecho. He pensado darte un terreno para ti y los tuyos, para que en é1 construyas tu casa, lo cultives, vendas lo que produce y puedas de esta manera salir de la miseria".
Él y su familia comenzaron a cavar las zanjas. Lamentablemente Le había tocado construir su casa al lado de la propiedad de un hombre que era muy soberbio y orgulloso. Este lleno de ira y envidia se fue a calumniarlo con su patrón; diciendo que a propósito había construido la zanja para que todos se cayeran y que una hermosa ternera había muerto a consecuencia de la caída; por ello exigía justicia.
El patrón del humilde trabajador dijo: "Veo que ambos no se entienden y no quieren ser amigos. Les voy a hacer tres preguntas, el que mejor las conteste mañana, será el ganador. El perdedor aceptara mi decisión. Estas preguntas son: ¿Qué es lo más productivo que hay?, ¿qué es lo mas rápido que existe? y ¿qué es lo mas bueno que hay?"
Ambos se fueron, el rico estaba contento porque se creía el ganador.
En cambio el pobre llego llorando a su casa, conto lo sucedido y todos comenzaron a llorar. Solo la hija menor se mostro tranquila y le dijo a su padre que repitiese más calmado lo que le había pedido su patrón. Luego de escuchar con atención dijo:
- Yo te enseñaré las respuestas y tranquilízate, creo que saldrás ganador.
A la mañana siguiente los dos hombres se presentaron ante el patrón.
El señor dirigiéndose al soberbio pregunto: "¿Qué es lo que más produce? - "Lo que más produce es mi chancho que está bien alimentado y me da manteca, tocino, carne, sangre, tripas para los embutidos y jamón" - dijo el petulante.
- "Lo que más produce es la tierra, que nos sirve de sustento a nosotros y a nuestros animales"- contesto el humilde.
Luego el hacendado le pregunto al rico: ¿Qué es lo que más rápido corre?
- "Mi caballo, porque cuando le suelto corre como una centella por montes y valles, es tan veloz que no se le ven los cascos" - respondió el hombre. - "Es el pensamiento" - dijo el pobre.

De nuevo le pregunto al soberbio: "¿Qué es lo mas bueno que hay? - "La justicia que tú haces" - contesto este.
- "Lo más bueno que hay es Dios"- dijo el humilde.
Luego de escuchar las respuestas se dirigió al pobre y dijo:
- Tú has sido el vencedor - En seguida ordenó a que echaran al hombre rico.

El patrón intrigado pregunto: "¿Quién te ha enseñado tan sabias respuestas?"
- "Ha sido mi hija" - respondió temeroso el hombre.

El señor para probar la inteligencia de la hija la invito a que viniese al día siguiente a su casa; pero debía venir ni vestida, ni desnuda; ni andando, ni cabalgando; ni por el camino, ni por el lado del camino.

El pobre regreso a su casa triste porque pensó que eso era imposible. La joven al escuchar lo que le pedía el señor se echo a reír y dijo: "No te preocupes padre yo iré".

Al otro día ella se puso una malla, monto una cabra pequeñita y cogió dos gatos uno bajo cada brazo.

Con la malla, no iba desnuda ni vestida. Encima de una cabrita no andaba, ni cabalgaba ya que la cabra estaba tan pequeña, que ella tocaba el suelo con sus pies. La cabra iba brincando de lado a lado para conseguir alimentos, de esta manera la joven no iba por el camino ni por la orilla.

Cuando el señor la vía venir se quedo admirado de su inteligencia, entonces ordeno que soltaran a dos enormes perros para que hicieran huir a la joven. Esta al verlos, soltó sus gatos; los perros fueron ladrando tras ellos. De esta manera ella llego sin contratiempos a la casa del dueño.

El hacendado ordeno que la bañaran, la vistieran y la peinaran. Pensaba casarla con un campesino rico, pero al ver la hermosura de la joven se enamoro de ella. Se casó y fueron muy felices.

Un día el señor tuvo que alejarse de la casa; y le recomendó que nunca tome una decisión sin consultarle.

En ausencia del esposo, llegaron dos hombres y comenzaron a contarle sus problemas. Un hombre declaraba: "Él me prestó una rueda para poner al carro que era tirado por una yegua. Pero en la noche mi yegua parió un potrillo muy lindo".
- Mentira - dijo el otro hombre -lo parió mi rueda, por consiguiente el potrillo es mío. ¿Dónde está su marido para que nos ayude a resolver este litigio?
- Ha ido a ver el maíz que tenemos cerca de una laguna, porque de noche salen las ranas y se los comen - contestó ella.
Ambos se quedaron estupefactos con la respuesta de 1a joven y le dijeron:
- ¿Cómo es que las ranas se pueden comer e1 maíz?
- No sé, sí 1as ranas se comerán el maíz. Lo que sé es que una rueda no puede parir a un potro.
Ellos entendieron la enseñanza y se retiraron. Cuando regresó el esposo, la joven le contó lo sucedido. Pero este se mo1estó porque ella había tomado una decisión sin consu1tarle. Entonces le dijo:
- Vete de 1a casa, ya no quiero saber nada de ti; llévate lo que más quieras de la casa, pero vete.
- Esta bien mi señor pero antes de irme te pido por favor que comamos y bebamos por última vez - suplicó 1a joven.
El esposo aceptó, en la noche ambos comieron y bebieron hasta saciarse. Cuando bebían la joven disimuladamente botaba el vino en una jarra, en cambio el esposo se lo bebía todo. Al cabo de unas horas el hombre estaba totalmente ebrio y se quedó dormido. Ella ordenó a sus emp1eados que lo colocaran en un carro y lo llevó a casa de sus padres.
Al día siguiente e1 hombre despertó en la casa de la joven y le preguntó a su esposa por qué lo había llevado a ese lugar. Ella le respondió:
- Usted me dijo que me fuera y me llevara lo que más quiero de la casa, y lo que más quiero de ahí es a usted y por eso lo traje.
El esposo se rio del proceder de su esposa, la besó y regresó con ella a su residencia... Vivieron felices hasta el final de sus días.
Fuente: Lectura es vida - Editorial: Escuela Activa. S.A.

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