Fragmento de “El Hombre que Calculaba” Malba Tahan. Capitulo XXXIV

MISCELÁNEA

“… Después de haber dado solución a los más intrincados problemas que se le habían presentado, Beremís Samir, el hombre que calculaba, se acercó resueltamente al palacio del rey a conquistar su mejor triunfo: el corazón de la bella Sasha, hija del rey. Él poderoso hombre no podía creer la valentía de este joven que pretendía tamaña osadía.
- Has logrado irritarme mucho, te propondré un problema tal que si lo resuelves no sólo tendrás a mi adorable hija sino un lugar propio en la corte hasta mi muerte en que te convertirás en soberano, pero si no lo haces, ¡¡¡Pobre de ti!!!... preferirás estar muerto mil veces antes que sufrir siguiera una de las penalidades por las que pasarás ”
El joven no se amillanó y le dijo:
- Tengo plana certeza de que sé hacer y si no lo consigo, gustoso sufriré las consecuencias pues tener conmigo a Sasha, que es la más radiante estrella del firmamento, ha sido el más dulce objetivo que he perseguido en mi vida.
El rey llamó a uno de sus ministros y luego de una brece conversación le funcionario se retiró para luego regresar con cinco esclavas totalmente cubiertas por velos rojos y cada una con un número del 1 al 5.

- Este es el problema: De las cinco esclavas, has dos que tienen los ojos negros y las otras verdes, las esclavas de ojos negros jamás te una mentira, pero las de ojos verdes sólo saben mentir. Tienes derecho de escoger a tres esclavas para hacerles una pregunta a cada una, y luego de eso me dirás el color de ojos de cada una de las cinco.

Nunca se había encontrado Beremís ante un problema similar y la sangre se le heló ante la incertidumbre de no saber a quién preguntar primero diciéndose luego de una breve pausa a acercarse a la esclava #1.

- ¿De qué color son tus ojos?
- Kens ta jaire.
Beremís protestó, no se le había dicho que las esclavas no hablaban el idioma del reino.

- Todas ellas hablan nuestro idioma – dijo el rey-, pero proviene de distintas partes del mundo y es comprensible que te respondieran así: Las otras te responderán en nuestro idioma, pero sólo te quedan dos preguntas por hacer.
- ¡Sólo dos preguntas!.. Casi instintivamente, Beremís se acercó a las esclava #2 y le preguntó:
- ¿Qué ha dicho la esclava #1?
- Ha dicho “mis ojos son verdes”
Beremís estaba con el alma en un hilo, luego de pensar unos instantes se dirigió a la esclava #3 y le preguntó.

- ¿De qué color son los ojos de las esclavas #1 y #2?
Tan pronto hizo la pregunta, Beremis sintió un pánico mortal, pues también debió preguntarle por el color de ojos de las esclavas #4 y #5… No hubo tiempo para ello pues la esclava #3 ya le respondía…

La esclava #1 tiene los ojos negros y la #2 los ojos verdes.

Beremís dio un hondo suspiro, se acercó lentamente al rey y en voz baja le dio su respuesta… la respuesta es correcta.

- ¡¡¡Por el turbante del Gran Profeta!!!... ya he degollado a muchos cuya soberbia no alcanzó para resolver este problema, y ni en mi corte ni en las cortes de reinos vecinos y lejanos he encatrado mentes capaces de darle solución… pero este joven con su increíble capacidad y sin perder la calma lo ha resuelto… ahora lo otorgo mi joya más preciada: mi querida hija Sascha y el derecho de sucederme a mi muerte.

La boda de celebró entre la desbordante alegría del pueblo que no cesada de corear los nombres de Beremís y Sascha. A la muerte del rey, que fue muy sentida, Beremís asumió un reino de justicia, amor y equidad que posteriormente, sin éxito, otros quisieron igualar…”

Fragmento de “El Hombre que Calculaba” Malba Tahan.

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