EL POSTRE DE LÚCUMA


Este cuento va para todas la mujeres... y también para los varones ;)
Micaela y su familia vivían en Tongorrape, un pueblo cerca de Chiclayo.
Micaela tenía dos hermanos y tres hermanas, todos menores que ella. Su padre había muerto años atrás. Su madre trabajaba en el mercado del pueblo. Lamentablemente, el dinero que ganaba no alcanzaba para alimentar a sus hijos.
La mamá de Micaela pensaba que la solución a sus problemas era vender la única vaca que poseían.
Una mañana, mientras Micaela ordeñaba la vaca en el establo su hermano Jorge entró apresurado.
- ¡Micaela, han colocado un cartel grande en plaza! No sé lo que está escrito, pero la toda la gente del pueblo dice que es algo importante.
La joven salió del establo y corrió hacia la plaza. Jorge salió detrás de ella.
Al día siguiente, Micaela preparó el postre de lúcuma, lo colocó en una fuente y lo llevo a la municipalidad.
- No puedes entrar. No se permiten mujeres en el concurso – dijo el vigilante que cuidaba el ingreso de los participantes.
- ¿Qué quiere decir? – preguntó Micaela, molesta.
- Sólo hombres. Todo el mundo sabe que los grandes cocineros del mundo son los hombres – respondió el vigilante.
Micaela sintió ganas de llorar. Entonces se le ocurrió una brillante idea. Fue rápidamente a su casa, se cambió el vestido por la mejor camisa y el mejor pantalón de uno de sus hermanos, y ocultó sus trenzas debajo de un gorro.
Cuando regresó a la municipalidad, el vigilante dudó por un momento, pero finalmente la dejó entrar.
Y llegó el momento decisivo. El alcalde probó todos los platos, pero ninguno lograba borrarle el ceño fruncido. Entonces, probó el postre de lúcuma de Micaela.
Micaela contuvo la respiración y pensó en tres vacas nuevas y suficiente leche para sus hermanos.
- ¡excelente! ¡delicioso! – exclamó el acalde.
- Gracias, señor – dijo emocionada Micaela.
El vigilante, al escuchar la suave voz de Micaela, confirmó su sospecha. Se acercó a la joven y le quito el gorro para que la descubrieran.
- ¡Arresten a esta impostora! – dijo
- - ¡No nos precipitemos! – exclamó el alcalde.
- Pero, señor, no puede tener una mujer como cocinera – insistió uno de sus asesores -. Todo el mundo sabe que los mejores cocineros son hombres.
- Quizá lo que todo el mundo sabe no siempre es cierto. Esta joven ha preparado el mejor postre de todos. Ella será la ganadora y estoy seguro de que dejará en alto el nombre de Tongorrape en el concurso Nacional de Cocinero. ¡Háganlo saber a todos!

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2 comentarios:

  1. Estuvo muy bueno el cuento y me sirvió de mucho porque necesitaba el cuento para una tarea

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  2. gracias, pero esta hasta el choclo xddd :v

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